I’m pixel Batman

I’m pixel Batman

Los superhéroes, y entre ellos Batman, han logrado incursionar en casi todos los ámbitos de la vida. Han pasado de la historieta a las remeras, a objetos coleccionables, a prendas de moda, figuras de acción, arte plástico, pintura, cine, música, televisión, teatro, radio y finalmente a los videojuegos. El justiciero encapotado no será el primero en incursionar en el medio de las experiencias electrónicas interactivas, ese honor lo tendrá Superman en 1979 en la consola doméstica Atari 2600, sin embargo, sí cabe destacar que el pasaje de Batman es, sin lugar a dudas, el que más éxitos cosechó.

Batman debutó en 1986 en una generación de PC’s que buscaban emular el éxito (por entonces en decadencia) de la consola doméstica, como la Sinclair ZX Spectrum, la MSX y la Amstrad CPC. El primer juego que protagonizó, titulado sencillamente “Batman” y publicado por Ocean Software, presentaba al justiciero en una aventura gráficamente nítida, donde los elementos característicos del personaje eran fácilmente reconocibles, en la que debía rescatar a Robin. El juego, además de innovar gráficamente, también diseñó un sistema precursor de “save states” que se convertiría los actuales e indispensables Save Files (partidas guardadas) en el mundo de los videojuegos.

Luego de su éxito el hombre murciélago regresaría dos años más tarde, en 1988, con el lanzamiento de Batman: The Caped Crusader. En esta ocasión el publicador Ocean Software buscaría repetir el éxito anterior pero cambiaría la fórmula para desarrollar el juego. Mientras que el primer juego estaría a cargo de un solo desarrollador, Jon Ritman, en esta ocasión sería un estudio de desarrollo quien se encargaría de esta nueva entrega. El juego buscaría concentrarse más en la acción, incorporando elementos del popular género beat’em-up (desplazarse a lo largo de la pantalla derribando oponentes a golpes), y copiando el estilo particular de los comics. El estilo y técnica del juego llamó la atención y recibió críticas positivas. Sin embargo, fue la inminente película de Tim Burton la que cambiaría definitivamente el rumbo del personaje en los videojuegos.

En 1989 la película desató una marea constante de juegos que no se detendrían sino hasta fines de la década del 90, lo que convertiría a Batman en el personaje de historieta con más videojuegos en su haber. Ocean Software propondría su propio juego para acompañar la película, pero a la vez la licencia también sería entregada al desarrollador y publicador Sunsoft. Habría varias versiones del juego de la película de 1989, cada una con sus pros y sus contras, sin embargo, todas incluirían (en menor o mayor medida) cinemáticas que buscaban ilustrar escenas o personajes de la película. En 1992 el efecto se repetiría con la secuela Batman Returns, en 1995 con Batman Forever y, finalmente, en 1998 con Batman y Robin.

Sin embargo, los juegos más interesantes de la década del 90 no provinieron de la trama de las películas, sino de interpretaciones distintas del personaje. Batman: Return of the Joker en 1991 fue un juego para NES (Nintendo Entretainment System) que daría que hablar por sus complejas e interesantes gráficas para el obsoleto sistema, y porque Batman a lo largo del juego dispara constantemente batarangs a sus enemigos. El paquete lo completaría un conjunto de códigos que permitiría saltear niveles (GPZT para llegar al nivel final). La otra obra destacable de este período sería The Adventures of Batman & Robin que estaría basado en la serie animada Batman: TAS (The Animated Series). El juego deslumbraría por su capacidad para innovar con efectos, pero también por reproducir de forma fidedigna el estilo gráfico de la serie como nunca antes había ocurrido. El otro motivo por el cuál el juego se volvería famoso, y aún conserva su fama, es por su elevada dificultad.

Ni siquiera la incorporación a Warner Bros como publicador salvó a Batman de la mala racha a finales de los 90 y en la década del 2000. Tras la mala recepción de Batman & Robin, la segunda película de Schumacher, la franquicia se fue a pique en el mundo de los videojuegos. Juegos como Batman Beyond: The return of the Joker, Batman: Gotham City Racer (desarrollado por el mismísimo Ubisoft) o Batman: Dark Tomorrow no hicieron sino más que enterrar la licencia en shovelware (término que se utiliza para denominar a software de mala calidad). Los desarrolladores querían reproducir el efecto Half-Life, Doom, y no sólo ser lanzados al estrellato, sino además ser dueños de sus licencias. Trabajar con Batman no era redituable en esos años. Sin embargo, Warner Bros cambiaría la estrategia en 2008 y lograría la resurrección esperada. Lego Batman: The Videogame, desarrollado por Traveller’s Tales, volvería a poner al personaje en el mapa, en la forma de bloques de Lego, junto con todo su elenco de bati-amigos y bati-villanos. Más tarde ese año, lanzaría Batman: Arkham Asylum, guionado por Paul Dini del ámbito del comic, que iniciaría una exitosa trilogía (tetralogía si contamos Batman: Arkham Origins) a cargo del talentoso Rocksteady Studios. Y finalmente, Netherealm Studios, enfrentaría a los personajes de DC (el caballero oscuro entre ellos) con sus personajes de Mortal Kombat. Si bien Mortal Kombat vs DC Universe no fue un éxito rotundo, al menos sentó las bases para la saga de juegos Injustice, donde los personajes de DC buscan cualquier excusa para pelear entre ellos.

Desde el 2015 Batman no ha regresado a lo grande al mundo de los videojuegos. Se especula mucho sobre su posible regreso, con rumores de todo estilo y tipo. Sin embargo, lo que será verdaderamente interesante ver es cómo se definirá el personaje en el ámbito electrónico frente abrumador éxito de Marvel con el MCU en la pantalla grande y frente su interesante ingreso al mundo de los videojuegos con Marvel’s Spiderman en 2018 y Iron Man VR en 2019. A casi 33 años de su ingreso, ¿podrá el justiciero encapotado mantenerse en la cima o acaso nos esperan nuevos tiempos oscuros?

 

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